Lauro, Antonio (1917–1986)

por José Penín (Dic­cio­na­rio de la Músi­ca Espa­ño­la e Hispanoamericana) 

Com­po­si­tor, gui­ta­rris­ta y peda­go­go vene­zo­lano. Prin­ci­pal­men­te cono­ci­do entre los gui­ta­rris­tas por los val­ses que escri­bió en su juven­tud, com­pu­so mucho y de muy bue­na cali­dad para la gui­ta­rra des­de aquel entonces.

Sien­do toda­vía un mucha­cho se dedi­có a acom­pa­ñar en Broad­cas­ting Cara­cas (des­pues Radio Cara­cas) como “músi­co ofi­cial” a can­tan­tes popu­la­res, y allí fue don­de ini­ció una lar­ga expe­rien­cia en músi­ca popu­lar. De este modo fue entran­do en el medio musi­cal cara­que­ño. En la Escue­la de Músi­ca José Ángel Lamas estu­dió piano con Sal­va­dor Nar­ci­so Lla­mo­zas, can­to con Pri­mo Mos­chi­ni y Alfre­do Hollan­der, corno con Fede­ri­co Williams, con­tra­ba­jo con Anto­nio Hoyón, gui­ta­rra con Raúl Bor­ges y com­po­si­ción con Vicen­te Emi­lio Sojo. Tomó la deci­sión de dedi­car­se de modo espe­cial a la gui­ta­rra tras haber escu­cha­do al gui­ta­rris­ta para­gua­yo Agus­tín Barrios en su gira por Cara­cas en 1932–33.

En 1935, con el estí­mu­lo de María Luis Esco­bar, cons­ti­tu­yó el trío Los Can­to­res del Tró­pi­co, inte­gra­do por Manuel Enri­que Pérez Díaz, Mar­co Tulio Maris­tany y Eduar­do Serrano, este últi­mo de for­ma inter­mi­ten­te. Una inten­ción nacio­na­lis­ta ani­mó la fun­da­ción de este con­jun­to cons­ti­tui­do por tres voces y tres gui­ta­rras a car­go de los mis­mos inter­pre­tes. La impor­tan­cia de este trío estri­ba, ade­más de en su intrín­se­co valor musi­cal, en que fue el mode­lo para pos­te­rio­res con­jun­tos de músi­ca vene­zo­la­na; la músi­ca popu­lar vene­zo­la­na ha sido inter­pre­ta­da por músi­cos de for­ma­ción aca­dé­mi­ca en arre­glos de extra­or­di­na­ria fac­tu­ra con­tra­pun­tís­ti­ca, como por ejem­plo los quin­te­tos Con­tra­pun­to o Can­ta­cla­ro. Lau­ro fue el alma de la agru­pa­ción, como intér­pre­te con su exce­len­te voz de bajo, y como arre­glis­ta y com­po­si­tor, has­ta su desin­te­gra­ción en 1942. Tam­bién en la déca­da de 1930 con­tri­bu­yó con el movi­mien­to musi­cal del momen­to, que su maes­tro Vicen­te Emi­lio Sojo lide­ró a tra­vés de dos impor­tan­tes ins­ti­tu­cio­nes: el Orfeón Lamas y la Orques­ta Sin­fó­ni­ca Venezuela.

Escu­chan­do a su con­dis­cí­pu­lo Anto­nio Esté­vez tocar val­ses vene­zo­la­nos para piano del s. XIX, deci­dió crear un reper­to­rio simi­lar para la gui­ta­rra uti­li­zan­do el rico y varia­do teji­do poli­fó­ni­co que se insi­núa en un jue­go de pre­sen­cia y ausen­cia, de esas voces que se mue­ven en con­tra­pun­to hemiola­do con la gra­cia y la varie­dad crio­lla que tras­cien­de la escri­tu­ra del papel; voces a las que muy pocos pue­den dar el sabor y el toque crio­llo al inter­pre­tar­las con la trans­pa­ren­cia de la armo­nía natu­ral cono­ci­da como “camino real” por los cono­ce­do­res del vals crio­llo vene­zo­lano. Com­pu­so, entre otros val­ses, Petro­ni­la, Tatia­na, Andrei­na, Nata­lia y Yacam­bú, que fue­ron edi­ta­dos en Holan­da, Fran­cia y Espa­ña. Este reper­to­rio ha teni­do una impor­tan­te difu­sión inter­na­cio­nal, gra­cias en bue­na par­te al gui­ta­rris­ta Ali­rio Díaz.

Entre 1941 y 1942 inte­rrum­pió sus acti­vi­da­des en Cara­cas y se tras­la­dó a la ciu­dad de Mara­cai­bo como direc­tor musi­cal de la radio Ondas del Lago. De allí su famo­so vals El mara­bino. Otra de las agru­pa­cio­nes musi­ca­les de las que fue el motor prin­ci­pal y que han mar­ca­do la his­to­ria musi­cal vene­zo­la­na fue el Trío Raúl Bor­ges, un con­jun­to ins­tru­men­tal inte­gra­do por tres gui­ta­rras y fun­da­do en 1943 en home­na­je al maes­tro Bor­ges. En los tra­ba­jos rea­li­za­dos para este con­jun­to se fue per­fi­lan­do cada vez más su per­so­na­li­dad artís­ti­ca en una sim­bio­sis entre el aca­de­mi­cis­mo y lo popu­lar. Según Lau­ro los bajos son la par­te fun­da­men­tal de la obra. Sus acom­pa­ña­mien­tos poseen gran varie­dad, con ras­gueos, flo­reos y bordoneos.

Como docen­te, tra­ba­jó en nume­ro­sas ins­ti­tu­cio­nes, entre otras, los liceos Fer­mín Toro, Luis Razet­ti, San­tia­go de León, Apli­ca­ción, la Nor­mal de Muje­res, la Gran Colom­bia, y los cole­gios Chá­vez o San­ta María, don­de se dedi­có prin­ci­pal­men­te a las agru­pa­cio­nes cora­les estu­dian­ti­les. Creía qua la revo­lu­ción social debía comen­zar por las masas estu­dian­ti­les y obre­ras. Los him­nos de muchos de estos cen­tros edu­ca­ti­vos fue­ron com­pues­tos por él. Man­tu­vo una cier­ta acti­vi­dad polí­ti­ca de cor­te socia­lis­ta, que lo lle­vó a mili­tar en el Par­ti­do Acción Demo­crá­ti­ca y lue­go en otros, lle­gan­do inclu­so a ser dipu­tado. Plas­mó sus ideas socia­les en algu­nos artícu­los de la Revis­ta Nacio­nal de Cultura.

Como com­po­si­tor de obras de gran for­ma­to, comen­zó con su tra­ba­jo de gra­do para orques­ta, coro y solis­ta Poe­ma sin­fó­ni­co Can­ta­cla­ro, ins­pi­ra­do en la obra homó­ni­ma de Rómu­lo Galle­gos (1947). Al año siguien­te ganó con esta obra el pri­mer pre­mio del Con­cur­so de Com­po­si­ción Vicen­te Emi­lio Sojo, que fue el pri­mer con­cur­so pro­mo­vi­do por la Orques­ta Sin­fó­ni­ca Vene­zue­la. Sin embar­go, la obra no se estre­nó enton­ces por los acon­te­ci­mien­tos polí­ti­cos del momen­to. En 1947 obtu­vo el Pre­mio Ofi­cial de Músi­ca con su Cuar­te­to de cuer­das. En 1948 vol­vió a la gui­ta­rra con una de las obras de mayor cali­dad artís­ti­ca, una espe­cie de sín­te­sis-home­na­je a los vihue­lis­tas espa­ño­les del s. XVI y a los gran­des maes­tros del impre­sio­nis­mo: Pava­na al esti­lo de los vihue­lis­tas, con la que tam­bién obtu­vo el Pre­mio Ofi­cial de Músi­ca. Otra obra des­ta­ca­da de esta épo­ca es la Sui­te para piano (1950).

Las obras que coro­nan no sólo esta déca­da sino tam­bién su pro­duc­ción fue­ron la sui­te sin­fó­ni­ca Giros negroi­des (1955) y el Con­cier­to para gui­ta­rra y orques­ta no. 1 (1956), dedi­ca­do a su con­dis­cí­pu­lo y ami­go Ali­rio Díaz, estre­na­do por el mis­mo com­po­si­tor y la Orques­ta Sin­fó­ni­ca Vene­zue­la bajo la direc­ción de Anto­nio Esté­vez. Con estas dos últi­mas obras obtu­vo de nue­vo el Pre­mio de Com­po­si­ción Vicen­te Emi­lio Sojo dos años con­se­cu­ti­vos. El Con­cier­to para guí­ta­rra y orques­ta dis­fru­ta de un alto reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal, y lo han inter­pre­ta­do gui­ta­rris­tas como Ali­rio Díaz, Rodri­go Rie­ra, Andrés Sego­via, John Williams o Luis Zea.

Des­de la fun­da­ción del Con­ser­va­to­rio Juan José Lan­dae­ta tuvo a su car­go la cáte­dra de Gui­ta­rra, así como des­pués se encar­gó has­ta su muer­te de las de Com­po­si­ción y Aná­li­sis. Entre los gui­ta­rris­tas que fue­ron sus alum­nos figu­ran Luis Zea, Bar­to­lo­mé Díaz y Luis Quin­te­ro. En 1981 reali­zó una gira nacio­nal de con­cier­tos por las prin­ci­pa­les salas del país, inter­pre­tan­do sus pro­pias obras, y en 1982 reali­zó otra internacional.

En 1985 se le otor­gó el Pre­mio Nacio­nal de Músi­ca como reco­no­ci­mien­to a su lar­ga y meri­to­ria carre­ra musical.

Obra

La obra de Anto­nio Lau­ro se sitúa den­tro del mar­co de la Escue­la Nacio­na­lis­ta de San­ta Capi­lla lide­ra­da por Vicen­te Emi­lio Sojo en la Escue­la de Músi­ca José Ángel Lamas. En su pro­duc­ción des­ta­can las obras para gui­ta­rra, solis­ta o en otras com­bi­na­cio­nes, no sólo por su núme­ro, sino sobre todo por su cali­dad técnica.

Aun­que cono­cia las corrien­tes de van­guar­dia, su obra se enmar­ca den­tro de un pen­sa­mien­to tec­ni­co con­ven­cio­nal con recur­sos en el esti­lo de Franck, Stra­vins­ki 0 del impre­sio­nis­mo, de acuer­do con sus nece­si­da­des expre­si­vas. No pisó el terreno de la expe­ri­men­ta­ción; sin duda en esto influ­yó de mane­ra deter­mi­nan­te su maes­tro, Vicen­te Emi­lio Sojo. Todos los alum­nos de la Escue­la Nacio­na­lis­ta, que tuvo su mejor momen­to en las déca­das de 1940 y 1950, se man­tu­vie­ron en esta línea, y si hubo algu­na excep­ción, fue tran­si­to­ria como en el caso de Anto­nio Esté­vez, o nun­ca lle­gó a una van­guar­dia des­pre­jui­cia­da, como en el caso de Ino­cen­te Carre­ño. El hecho de haber comen­za­do en la músi­ca popu­lar con­fi­rió a su pro­duc­ción una espon­ta­nei­dad y natu­ra­li­dad pro­pias de este tipo de músi­ca. Se encuen­tran estos ras­gos en las obras aca­dé­mi­cas de gran for­ma­to y en las com­po­si­cio­nes de carác­ter popu­lar, don­de está pre­sen­te la mejor cali­dad téc­ni­ca aun­que se suje­te a lo más típi­co de la for­ma fol­cló­ri­ca. Ese equi­li­brio entre el aca­de­mi­cis­mo y lo popu­lar es uno de los ras­gos más des­ta­ca­dos de su pro­duc­ción.
Reali­zó nume­ro­sas trans­crip­cio­nes o arre­glos para coro y una o dos gui­ta­rras de obras popu­la­res y académicas.

Obras destacadas para guitarra solista

  • Cua­tro val­ses vene­zo­la­nos, 1939
  • El mara­bino, 1942
  • Sona­ta para gui­ta­rra, 1950
  • Sui­te vene­zo­la­na, 1950
  • Varia­cio­nes sobre una can­ción infan­til, 1967
  • Estu­dio de imi­ta­cio­nes nos. 1, 2, 3, 4
  • Sui­te home­na­je a John Duar­te, 1981

Obras para guitarra

Guitarra solista

  • Petro­ni­la, Val, 1936
  • Cua­tro val­ses vene­zo­la­nos, 1939 (BVP, l963)
  • El mara­bino, Val, 1942 (BVP, l968)
  • Fuga n» 1 y n» 2, 1945
  • Pava­na al esti­lo de los vihue­lis­tas, 1948 (Cara­cas, Minis­te­rio de Edu­ca­ción, 1952)
  • Sona­ta para gui­ta­rra, 1950 (Cara­cas, Direc­ción de Cul­tu­ra de la UCV, 1967, 2* ed., 1991 /ZAN, l975)
  • Sui­te vene­zo­la­na, 1950 (BVP, 1963)
  • El meren­gui­to, Val, 1960
  • Orien­te, Can, 1965
  • Varia­cio­nes sobre una can­ción infan­til, 1967 (BVR l969)
  • Seis por dere­cho al esti­lo del arpa vene­zo­la­na, joro­po, 1967 (ZAN, l977)
  • Angos­tu­ra, Val, 1968 (BVR 1968)
  • Caro­ra, Val, 1968 (BVP, 1968)
  • María Lui­sa, Val, 1968 (BVR l968)
  • Esca­la 1 y 2, Est, 1970
  • El niño, Val, 1971 (UME/Momoti, l975)
  • Noc­turno, pava­na, 1978
  • Sui­te home­na­je a John Duar­te, 1981 (SC)
  • María Caro­li­na, Val, 1983 (Gui­tar Solo Publi­ca­tions, 1985)
  • Bam­bu­co tachi­ren­se, 1984
  • Roman­za, 1970–85
  • Dos val­ses vene­zo­la­nos (La gati­ca, El negri­to), 1985
  • Ana Flo­ren­cia, Can de cuna
  • Can­ción (toma­da del libro Pava­na al esti­lo de los vihuelistas)
  • El negri­to, Est en for­ma de Val (UE)
  • Estu­dio de imi­ta­cio­nes n” 1, 2, 3, 4 (Chan­ta­re­lle)
  • Fuga en Re mayor
  • Hor­ten­sia Ele­na, Can de cuna
  • J. I., Capr
  • La Cati­ra, Est de velocidad
  • La negra, Val
  • Maria Her­mi­nia, Can de cuna; Pasa­je aragueño
  • Seis pie­zas para solo de gui­ta­rra (Ingla­te­rra, Musi­cal New Ser­vi­ces Limi­ted, 1982);
  • Tríp­ti­co (UE, 1984)
  • Tú eres la estre­lla­mas lin­da, Cue.

Guitarra y orquesta

  • Con­cier­to para gui­ta­rra y orques­ta n” 1, 1956 (ZAN)
  • Con­cier­to para gui­ta­rra y orques­ta n» 2, 1970, fina­li­za­do por Ino­cen­te Carre­ño, 1988.

Voz y guitarra

  • More­ni­la, 3V, gui, 1940
  • Can­cio­nes infan­ti­les y fuga, 2V, gui, 1944
  • Leo­nar­do, 1947–50
  • Inver­nal, 1969
  • Can­ción de cuna, 1974
  • Maria Her­mi­nia, can­ción de cuna, 1975
  • Can­ción de cuna, 1976
  • La can­cion del por qué, 1984
  • Mi niño pre­cio­so, 1984
  • Amor mi buen amor
  • Ángel her­mo­so
  • Des­pe­di­da
  • Hor­ten­sia
  • La que no vuel­ve, Vals
  • Lo eterno, Fer­nan­do Paz Castillo
  • San Juan
  • San­jua­na­da
  • Una mujer y yo
  • Ven­go de un dul­ce amor

Dos guitarras

  • La Mari­qui­ta, meren­gue, 1980

Tres guitarras

  • Meren­gue, 1940
  • Églo­ga, 1954
  • Sere­na­ta

Otros

  • Bole­ra cara­que­ña 1 y 2, Est, 3gui, 1954
  • Dan­zas de cor­te. Pava­na y fan­ta­sía, gui, clv, 1976
  • Lec­ción Danie­la, gui, vc, 1984;
  • Dos lec­cio­nes, vc, gui
  • Gavo­ta, vc, gui
  • Peque­ña obra para ban­do­lín y guitarra

Bibliografía

A. Diaz: Musi­ca en la vida y lucha del pue­blo vene­zo­lano, Cara­cas, 1980

J. Peñín: «Anto­nio Lau­ro, una vida hecha gui­ta­rra», RMV, 18, 1986

L. Zea: «Anto­nio Lau­ro: His Gui­tar Works”, Gui­tar Inter­na­tio­nal, VIll-l984 a IX-1988.