Frank Martin: Quatre Pièces Brèves (1933)

por Keith Ander­son

Frank Mar­tin nació Gine­bra en 1890, lugar al que retor­na­ría lue­go de esta­días en París y Ita­lia, era de ascen­den­cia hugo­no­ta e hijo de un pas­tor cal­vi­nis­ta. Se aso­ció a Jaques-Dal­cro­ze y sus teo­rías sobre rit­mo y movi­mien­to y final­men­te se muda­ría a Holan­da, don­de murió en 1974. Se ganó el apre­cio como com­po­si­tor con­tem­po­rá­neo y docen­te, pero es difí­cil cata­lo­gar­lo en su con­di­ción de com­po­si­tor, aun­que desa­rro­lló un len­gua­je musi­cal que toma, aun­que ecléc­ti­ca­men­te, ele­men­tos de la téc­ni­ca serial de Schoenberg.

Sus Qua­tre piè­ces brè­ves (Cua­tro pie­zas bre­ves) para gui­ta­rra fue­ron escri­tas en 1933 para Sego­via, que apa­ren­te­men­te no estu­vo con­for­me con una músi­ca tan aje­na a su esti­lo y supues­ta­men­te per­dió su copia de la obra. Hubo varios manus­cri­tos de las pie­zas y la ver­sión para gui­ta­rra fue revi­sa­da en 1955, lue­go de arre­glos adi­cio­na­les para piano y para orquesta.

La pri­me­ra pie­za, Pré­lu­de, comien­za con un pasa­je intro­duc­to­rio len­to, que lle­va a pasa­jes de mayor rapi­dez, con una figu­ra meló­di­ca y rít­mi­ca en una estruc­tu­ra que toma ele­men­tos del serialismo.

El Air, mar­ca­do Lent ent bien rhyth­mé, es neo­clá­si­co en carác­ter, y se conec­ta con la ter­ce­ra pie­za, Plain­te, con su melo­día de carác­ter espa­ñol en la par­te supe­rior, acom­pa­ña­da de acor­des carac­te­rís­ti­cos del compositor.

La obra ter­mi­na con Com­me une gigue, que retor­na a la tona­li­dad y algo de la angu­la­ri­dad de la pri­me­ra pie­za, mien­tras que pro­vee con­tras­te en su sec­ción central.